Cuando el Periodismo conoció los números

Parte importante de los 16 proyectos que ganaron la última premiación de la Knight Foundation apuntan al manejo de datos entregados por la web o desde las instituciones, los gobiernos, las redes sociales y, por supuesto, las comunidades. Información que filtrada se convierte en clave para generar todo tipo de contenidos e investigaciones y para alimentar de mejor formas a las audiencias. Periodismo + estadísticas, una hermandad hasta hace poco imposible.
La absurda discusión que la semana pasada se dio sobre el monitoreo que el gobierno haría sobre las redes sociales (sobredimensionada sólo en Twitter) es un tremendo tema para periodismo que comienza a forjarse en la web, que no tiene otra posibilidad que seguir de cerca lo que hace su audiencia. Cómo navegan, que comentan y piensan. Cuáles son los temas preferidos y cómo lo distribuyen. Desde dónde viene y para dónde van. Hoy periodismo es sinónimo de metadatos, visualización y documentos abiertos. Encontrar y construir noticias desde los datos.
Hoy es imposible pensar que un medio no se instalará ahí en donde las comunidades conversan. No sólo para medir la efectividad de su contenido (algo más o menos lógico), sino porque es la única manera de entender cómo evoluciona la sociedad y cuáles son los temas emergentes, y con qué sensibilidad se están discutiendo. Lo que la calle daba a los periodistas hoy, en buena medida, aparece luego de filtrar la información entregada por las redes. Vigilar las comunidades en Tumblr o Reddit, medir los “likes” de Facebook y monitorear las menciones de temas claves en Twitter generará una enorme cantidad de datos numéricos que los periodistas (seres que le temen a la interpretación de cifras incluso más que a la censura) deberán procesar.
Esto genera un escenario para las redacciones lleno de debilidades. Tanto que han aparecido proyectos como Overwiew, creado por algunas figuras de The Associated Press, precisamente para mejorar la capacidad de los periodistas en filtrar grandes cantidades de datos y visualizarlos correctamente. El prototipo se usó para interpretar 11.616 actos de violencia en Irak en diciembre de 2006, el mes más sangriento de la invasión estadounidense a ese país.
… O DocumentCloud de Aron Pilhofer (NYT) quien creó una plataforma que permite a los medios y periodistas subir y compartir información…O Panda, de Brian Boyer, un proyecto que permite a los medios locales (con menos recursos y conocimientos) poder acceder y manejar datos.
Se está consolidando un mundo nuevo para los periodistas. Pero más allá del miedo a los datos, la era de los datos es revitalizante para la profesión. Los números nunca estuvieron ajenos al negocio, pero estaban concentrados en las áreas comerciales o de estudios y los periodistas sólo construían bajo las directrices de los editores y directores. Básicamente los medios no necesitaban conocer tanto a su audiencia. O eso creían. Esto cambió para siempre. Y por suerte. La necesidad de información y datos está obligando a los periodistas a utilizarlos con mejor puntería noticiosa y, al mismo tiempo, es un método de presión para que los gobiernos abran sus bases de datos. Es decir, el periodismo está descubriendo una herramienta, que bien usada, puede hacerlo recuperar parte del prestigio perdido.
Por eso es bueno mirar los proyectos como lo de Brian Boyer, quien creó una base de datos abiertas para registrar todos los hogares de ancianos que eran denunciados por abusos en Chicago o SwiftRiver para generar información en tiempo real en crisis de envergadura como el terremoto del año pasado en Chile.
Por un lado u otro el periodismo ha descubierto en los datos una nueva forma de buscar historias, visualizarlas y seguir la huella de las noticias través web. Y también una forma de ganar credibilidad cada vez más cerca de sus audiencias.


Don andrés:
Quiero decirle que no compsrto su punto de vista; las dudas que se presentan es por qué el Gobierno quiere saber quién soy, dónde vivo, dónde y (a lo mejor) para quién trabajo?; ¡no les basta con conocer las opiniones?
Perdone la desconfianza, pero permitame dudar sobre la moralidad de las intenciones de poderes fácticos. Vivimos en un país donde se confeccionan listas negras en trabajos,etc.
Creo que esta medida de saber más de la vida se parece al control y acallamiento de la opinión pública.
La verdad que si el Estado te quiere monitorear tu vida privadaa lo puede hacer y no necesita de Twitter para hacerlo. Tiene mejores mecanismos que Twitter