¿Cómo sobrevivir a la nación Facebook?

Luego que Facebook alcanzara la cifra de 500 millones de usuarios la semana pasada, The Economist se planteó la posibilidad de que efectivamente esta red social ya tuviera los rasgos de una nación estado moderna, pero con una población distinta. De hecho, David Cameron, luego de convertirse en primer ministro de Gran Bretaña conversó con Mark Zuckerberg porque quería entender cómo las redes sociales podían ayudar en el cada vez más complejo proceso de gobernar. Facebook permite a sus miembros deliberar, somete sus cambios a votación popular y manifestarse libremente. Como toda empresa liberal y capitalista ha intentado crear una moneda única (frente a la furia de los desarrolladores de juegos especialmente) y, al mismo tiempo, dar visibilidad a más personas de las que una democracia tradicional se pudiera jactar. Facebook es esto y mucho más… y mucho menos, también.
Cómo todo fenómeno explosivo, la capacidad de entender Facebook y explicarlo en todos sus sentidos es complejo. Aún no se ha generado mucha teoría en torno a él y tampoco se conoce métrica suficiente. Su democracia está basada en la confianza -a veces ciegas- de su abonados, que no tiene problemas de restarle valor a la privacidad, con el fin de estar conectados. Permanecer en la red tiene riesgo, pero vale la pena quedarse. Ese ha sido el centro de atención de Bret Taylor, el fundador de FriendFeeds y hoy el cerebro social de Facebook. Algo así como el servicio de inteligencia de esta nación, pues el plan de Taylor es registrar la huella digital de cada uno de los usuarios de la red. Es decir, a través de su plugged in (“Like”) poder registrar la ruta de navegación de todos los usuarios y así crear productos comerciales de interés para los avisadores, muchos de ellos cegados por este “tremendo” descubrimiento.
Como dice el artículo de The Economist esta es un nación en donde es imposible derrocar a su gobernante, pero -aún así- Facebook debe esperar un poco para consolidar su éxito. A pesar de su crecimiento de cerca de 25 millones de usuarios mensuales, la red social ya topó techo en EE.UU., tiene cerrada las puertas en China y en Pakistán (mercados masivos) y debe demostrar que tendrá una vida más larga que otros “éxitos” de Internet, como Geocities, Yahoo y Friendster, que a pesar de ser muy llamativos en su tiempo terminaron por morir o, como el caso de Yahoo, perder su ritmo de crecimiento. Por ahora los riesgos más altos de Facebook están en los grupos que buscan anular los códigos de ingreso específicos, es decir dejar atrás el “hogar central” para una navegación libre, tal como lo propone Diáspora, uno de los proyectos más interesante en este sentido. Y por supuesto, nunca hay que olvidar a los gobiernos y sus legisladores como un elemento importante en el futuro desarrollo de la nación Facebook.


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